Hay nudos en los cordones,
en el pelo
y numerosos en los cables.
Hay nudos de libro,
en el mar
e incluso copiosos nudos gastronómicos.
Sin embargo, el más astuto de todos
es el de mi garganta,
que contagia a mi estómago
y me hace sentir ovillo.
Suscribirse a:
Enviar comentarios (Atom)

:O non entendo nada do teu blog XDD
ResponderEliminar